
1. Juan José Soto, Gerente de Ciudadano Inteligente, solicitó vía Ley de Transparencia los correos electrónicos de la cuenta institucional del Ministro Larroulet, que sólo tengan que ver con su función pública, entre los días 18 y 21 de julio del 2011.
2. La Secretaría General de la Presidencia se negó a entregar la información, y no siguió el conducto regular que establece el artículo 20 de la Ley de Transparencia para notificar a terceros que vean afectada su privacidad por una solicitud de información.
3. Juan José Soto y la Fundación Pro Acceso presentaron un amparo al Consejo para laTransparencia, organismo encargado de velar y promover la transparencia en Chile, y el que debe resolver en estas materias.
4. El Consejo para la Transparencia le solicitó a la Secretaría General de la Presidencia los correos electrónicos en cuestión para determinar su carácter público o privado, según la facultad que la Ley de Transparencia le otorga a este organismo. Sin embargo, la SEGPRES se negó a entregar esta información.
5. El Consejo para la Transparencia falló a favor de Juan José Soto, por lo que le dio a la SEGPRES un plazo de 15 días hábiles para entregar esta información al ciudadano afectado.
6. La SEGPRES presentó a la Corte de Apelaciones un recurso de ilegalidad, lo que significa que pide que el fallo del Consejo para la Transparencia sea declarado ilegal y quede sin efecto.
7. El Tribunal Constitucional declaró la inconstitucionalidad del artículo 5º, inciso segundo, de la Ley de Transparencia, que permite acceder a información en cualquier formato que obre en poder del Estado.
8. Se realizan los alegatos frente a la Corte de Apelaciones, la que debe fallar sin considerar, por tanto, lo señalado en el artículo cuestionado por el Tribunal Constitucional.
9. El Gobierno anuncia un acuerdo con el Consejo para la Transparencia que se incluya en la discusión de las modificaciones a la Ley de Acceso a Información Pública, actualmente en tramitación en el Congreso.
10. Ante este acuerdo, las organizaciones de la sociedad civil que conforman el Consorcio por la Transparencia reaccionan por medio de la prensa.

Por Mayling Yuen
En un día como hoy, la familia Quintana fue víctima de un incendio que terminó con la muerte de seis de sus miembros y con un hogar totalmente destruido. Esta familia, que dedicaba su vida al reciclaje de residuos en la comuna de El Bosque, es uno de los muchos casos dramáticos que deja al descubierto las condiciones y los riesgos que día a día se ven expuestos los recicladores. Es por esta razón que desde el año 2007 se ha instaurado el 23 de mayo como Día Nacional de los Recicladores de Chile en recuerdo de la familia Quintana y de los 60.000 recicladores que se encuentran hoy en una situación similar.
Junto con las condiciones de vulnerabilidad que viven a diario los recicladores, se suma la inestabilidad de su trabajo. Al no ser incorporados formalmente en la gestión de residuos de los municipios, quedan a la deriva de las voluntades políticas de la autoridad local para trabajar en los territorios. Tanto es así, que existen algunos casos de recicladores organizados, que han logrado conseguir un lugar para acopiar y comercializar el material, y siguen expuestos a la amenaza constante de que la autoridad local decida ponerle fin a la iniciativa o privatizar el servicio de retiro, dejándolos fuera del sistema de reciclaje.
Por tanto, lo que hoy se necesita es abordar la problemática de los residuos con altura de mira, desde un enfoque sustentable e innovador que sea capaz de explorar nuevas y diversas alternativas, apostando a un cambio que genere acciones inclusivas capaces de conjugar: un servicio de reciclaje a la comunidad, disminuir las toneladas que llegan a los rellenos sanitarios e incorporar en la gestión a los recicladores locales.
Desde esta perspectiva, el Estado juega un papel clave en visibilizar el rol del reciclador y en su incorporación efectiva en los sistemas de gestión de residuos a nivel municipal. En este contexto, en el año 2005 se lanzó la Política de Gestión Integral de Residuos Sólidos que otorga un enfoque integral de lo que hasta el momento se había trabajado en materia de gestión de los residuos. Dentro de esa Política se menciona a los recicladores como un actor dentro de la cadena del reciclaje, primer paso para visibilizar su oficio.
Considerando los lineamientos generales que establecía la política referente a la inclusión de los recicladores, entendiendo el aporte de ellos a la gestión de los residuos y las condiciones de vulnerabilidad con que desarrollan su trabajo, en diciembre de 2010 se conformó una mesa de trabajo para la elaboración de una política pública que abordase formalmente su inclusión. Esta iniciativa fue iniciada por el Ministerio de Medioambiente, quien a su vez convocó a los Ministerios de Salud, Desarrollo Social, Trabajo y Previsión Social, Vivienda y Urbanismo, Economía, el Fondo de Solidaridad e Inversión Social, Municipalidades, la Organización Internacional del Trabajo, el Movimiento Nacional de Recicladores de Chile y Fundación AVINA.
Gracias a esta iniciativa, los recicladores organizados chilenos son parte de la discusión, definiendo cómo y qué se debe incorporar en una política pública que busca beneficiar y fortalecer su rol, además a nivel mediático, invita a diversos ministerios a ser parte de esta discusión, esto, con el fin de alinear y articular programas y recursos públicos para potenciar su papel.
Hoy, a seis años de la tragedia de la familia Quintana, podemos afirmar que existen avances, pero falta mucho camino por recorrer. Se deben multiplicar acciones como éstas, claves para seguir avanzando en un reciclaje más justo y con mayor grado de inclusión, que apoye realmente la labor de los recicladores. Es importante que cada uno de nosotros, como ciudadanos, entienda las implicancias que tiene cada kilogramo de residuos que generamos y que, a partir de ello, que se exija a las autoridades a comprometerse con medidas e iniciativas que proporcionen un servicio de calidad con un enfoque social y ambiental. Los recicladores son el reciclaje en Chile y como tal deben tener las condiciones y oportunidades para poder cumplir su rol.
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Mayling Yuen
Ingeniera en Medio Ambiente, Magíster © en Planificación y Gestión Ambiental de la Universidad de Chile. Experiencia en dirección de proyectos, gestión de propuestas y obtención de financiamiento. Especializada en las áreas de gestión de residuos y reciclaje y gestión ambiental participativa.
En materia legislativa el estudio de Fundación Ciudadano Inteligente se refiere a las promesas hechas por el gobierno el último 21 de mayo. En www.deldichoalhecho.cl se analizaron 30 áreas de cumplimiento, entre las que destacan con mayores índices de avances, tercera edad 100%, desarrollo y protección social 96%, modernización del estado 89% y transporte 89%. Las áreas con menor cumplimiento fueron defensa (44%), cultura y patrimonio (42%) y relaciones internacionales (0%).
Por tercer año consecutivo la Fundación Ciudadano Inteligente lanza los resultados de su estudio “del Dicho al Hecho” sobre materia legislativa. El su versión 2013 la investigación arrojó un 74% de cumplimiento de promesas del gobierno, referente al discurso del 21 de mayo pasado. Las 30 áreas analizadas en el estudio revelan amplios avances en materia legislativa. De estas, las promesas mejor cumplidas y con grandes avances mantienen estrechos porcentajes: tercera edad 100%, desarrollo y protección social 96%, modernización del estado 89% y transporte 89%. Por otro lado las áreas con menor porcentaje de cumplimiento fueron; familia 55%, defensa 44%, cultura y patrimonio 42%, y relaciones internacionales 0%.
En cuanto al análisis de otras áreas se destaca; educación 84%, pesca68%, pueblos originarios 84%, salud 44%, telecomunicaciones 59%, y vivienda y urbanismo 84%. De esta manera www.deldichoalhecho.cl busca poner a disposición del gobierno una herramienta dinámica dónde se intersecta la disciplina de la investigación y el diseño a disposición de los ciudadano, con el fin de generar una rendición de cuentas anual sobre el trabajo que se realiza en el país. Al respecto se refirió el gerente de la Fundación Juan José Soto, “El nivel de cumplimiento del Gobierno con respecto a las promesas del 21 de Mayo del 2012 es bastante alto, y podríamos considerar que la cifra de un 74% es todo un éxito, y muestra un vuelco frente a los anteriores discursos, donde las promesas eran grandilocuentes, y muchas de ellas difíciles de alcanzar, el discurso del 2012 es mucho más austero y aterrizado en cuanto a promesas, y su cumplimiento lo corrobora”.
A través de esta plataforma, Fundación Ciudadano Inteligente pretende destacar la importancia respecto al cumplimiento de promesas hechas por las autoridades durante su período de gestión, así como instalar la demanda de creación de mecanismos que permitan facilitar la rendición de cuentas de las autoridades hacia los ciudadanos; “Estamos contentos como fundación de haber llegado a este porcentaje alto de cumplimiento, pero creemos que no es extraordinario, sino que es cumplir con lo prometido. Ahora el énfasis debe ponerse, además de cumplir, en transparentar los avances, y para ello el gobierno debe contar con un sitio de rendición de cuentas claro, completo y objetivo al cual puedan acceder todos los ciudadanos”, enfatizó la encargada de proyectos Daniela Tejada.

Por Antonio Rubio
Nadie discute que la industria minera ha sido para Chile, a través de la historia de su desarrollo económico, un importante eje sobre el cual se han construido las bases de nuestras políticas públicas y la solidez del Estado, además de que ha permitido el auge de importantes territorios como Antofagasta, Iquique y últimamente Copiapó, en el norte de nuestro país.Pero detrás de toda esta bonanza producida en el último quinquenio debido al alto precio del cobre, se esconde una realidad que solapadamente crece día a día. Me refiero al fenómeno de la inmigración desde países como Colombia, Bolivia y Perú.
Lamentable resulta que a nivel de políticas públicas, de ejes programáticos, los candidatos presidenciales no manifiesten su parecer frente a un tema tan profundo como éste, considerando que demográficamente tiene tremendas implicancias en materias de salud, educación, vivienda y ni hablar de los problemas sociales asociados, llámese prostitución, narcotráfico y delincuencia, tan presentes en nuestro norte.
De otra forma, estamos frente a un tema país que está siendo invisibilizado y peor que eso, al parecer no contamos con información 100% confiable para evaluar la cantidad de población extranjera ubicada en las regiones de Tarapacá, Antofagasta y Atacama. Lo anterior, tras los cuestionamientos levantados a la información entregada por el INE a partir del Censo 2012.
Para agregar complejidad a este fenómeno, también se produce un proceso de migración interna hacia este “paraíso minero”. En este caso las cifras entregadas por la industria, hablan de una necesidad permanente de profesionales y técnicos especializados en faenas mineras.
Según estudios realizados por académicos y profesionales del área social de la Universidad Católica del Norte, existe la percepción de que esta segunda categoría de migrantes es nómade por naturaleza y que su paso por la zona es transitorio, extendiéndose el tiempo sólo por el tiempo necesario para acumular recursos económicos que aseguren un buen pasar a futuro, pero en otra región. Lo anterior, implica sí o sí, la existencia de una masa de trabajadores que no busca aportar al desarrollo de las zonas mineras, sino que más bien la explotación de las mismas mientras el mineral se los permita.
Dicha realidad debe ser considerada en la concepción de lineamientos estratégicos que permitan hacer más vivibles esas ciudades. Esto, porque se ha estado estudiando que la inmigración genera impactos negativos no sólo en términos sociales, sino que también económicos. Recordemos que en el caso de la migración profesionalizada, ésta traslada sus recursos a otras regiones, generando externalidades negativas a los residentes, como por ejemplo el encarecimiento del costo de vida y el aumento de las brechas salariales entre quiénes son parte de la industria y quiénes no lo son.
En definitiva, los procesos migratorios internos y externos en el norte de Chile principalmente, generan una serie de problemáticas que como Estado y sociedad chilena no estamos observando, hecho que se agudiza si entendemos que las proyecciones de crecimiento minero en los próximos 15 años, aumentarán exponencialmente. ¿Qué quiero decir con todo esto? que se está incubando una bomba, lenta, pero bomba al fin y al cabo y que si no es abordada con responsabilidad, tendrá altos costos para el país y para los habitantes “históricos” de nuestro norte grande.
Para evitar su explosión, lo primero es mejorar nuestras estimaciones estadísticas; lo segundo, recobrar la confianza en las instituciones dedicadas a ello; y en tercer lugar, exigir al Estado un rol más protagónico en la definición de políticas públicas que sean incluyentes para los migrantes.
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Antonio Rubio
Director de Proyecto, Fundación Cada de la Paz. Licenciado en Sociología de la Universidad de Chile, Diplomado en Gestión Estratégica y Estudio de Organizaciones Asociativas del Programa Interdisciplinario de Estudios Asociativos de la Universidad de Chile y profesor del Diplomado de Gestión de Relaciones Comunitarias de la Universidad Central, en el Módulo Plan de Relaciones Comunitarias.
Por Bernarda Jorquera
Hablar en Chile de temas como acortar la brecha económica entre ricos y pobres, disminuir los índices de pobreza y vulnerabilidad social, se han transformado, junto a mejorar la calidad de la educación o solucionar el “problema” del lucro en educación, en lugares comunes dentro de las prematuras campañas políticas, o dicho de otro modo, suenan como respuestas de “miss” en concurso de belleza.
La cuestión parte ahí, pues acompañando cada una de estas frases y junto a los sonrientes rostros de un gran cartel multicolor súper iluminado, resaltan slogans innovadores, profundos e inspiradores, como por ejemplo, “el cambio viene”, “todos por el cambio”, “otro Chile es posible”, “tenemos que cambiarle la cara al país”, etc., etc., etc.
Y claro que ese “otro Chile” existe. Una cara de la moneda que no aparece en las postales junto a la virgen del cerro o a los ascensores de Valparaíso. Un Chile donde, a pesar de toda la crítica y mofa de la que fue objeto el recetario del Ministerio de Desarrollo Social, vive incluso con menos de $2.000 al día. Basta cruzar el mítico límite de plaza Italia hacia el sur o el poniente para divisar, si es que queremos ver, las personas que se duchan en las salidas de agua de las paredes del Mapocho, las decenas que viven y duermen en la calle, en casas de cartón, en los alrededores de la posta central o en la vega; los niños y jóvenes que se entremezclan entre piruetas, pelotas o el limpia parabrisas de algún semáforo importante.
Pero no se trata sólo de esta pobreza material extrema. Se trata de códigos, conductas, la cultura de quedarse fuera, atrás. Y así, en una misma ciudad cohabitan mundos paralelos que intentan, al menos de una parte, no cruzarse; que no me afecte, ignorarse o ignorarlo. Basta que mi barrio esté limpio, que mis calles tengan las áreas verdes que necesito, la autopista de gran velocidad, la mejor alarma anti robos.
Parece que con eso y mis propios recursos bastara… basta la escuela pagada de mis hijos, el médico particular de mi familia, los libros que puedo comprar. Como si nada de está coexistencia, de este cohabitar me afectase. Pero ojo, no se puede olvidar que vivimos en un sistema, un engranaje de relojería en donde aquello que ocurre a otros tendrá repercusiones en mí; y créanme, no se trata de un versículo bíblico o señal divina, no. Sólo por poner un ejemplo, en Santiago vivimos prácticamente todos bajo la misma capa de contaminación durante el año.
Y entonces, cuando se ve la gigantografía con el rostro sonriente, cuando se escucha o se lee el slogan como si fuese publicidad de seda dental o zapatilla de moda, algunos sacarán cuentas respecto del status quo que se esmeran por mantener; otros lamentablemente, al parecer, cada día menos, buscarán el verdadero fondo de la campaña; los más, también lamentablemente, pensarán que da igual quien gobierne. Entonces aquellos, que denominados los menos favorecidos, producto de su desesperanza aprendida y también inculcada, modelarán una mueca dolorosa por las promesas no cumplidas, por la bofetada diaria de un país que se jacta de un ingreso per cápita de US18.000, del cual la teoría de chorreo no alcanzó a empaparlos.
Porque detrás de tanta parafernalia, de tantos millones gastados -y no declarados, que para otro tema nos da respecto del dónde sacan plata los partidos-, de tanta anticipada presentación o bienvenida de candidatos, lo que queda es sólo un acto de posicionamiento de imagen, el rostro, la postal, pues las promesas se las lleva el viento.
Y Chile sigue estancado, no avanza, no mejora y no se trata sólo de condiciones materiales, de los pobres o de los grupos vulnerables. Se trata de estándares mínimos, de cuál es mi piso, cuál es el piso país que tengo para desarrollarme, cuánto estoy al debe en cultura, educación, salud, salario mínimo, de la visión país, del resguardo de los recursos naturales, de cómo quiero producir y a qué costos, del sistema político que mantenemos, de los grandes consensos, pero también de cómo damos cabida a las expresiones de diversidad o a las minoritarias.
Por eso son importantes los canales alternativos de información, las redes sociales, este mismo espacio de columnas de opinión. Son importantes también los organismos – en su mayoría ONGs- que investigan, denuncian y nos recuerdan las promesas realizadas y las cumplidas de nuestros gobernantes, develan los lobbies internos o la inconsistencia ética de algunos. Allí está Ciudadano Inteligente, el Instituto Nacional de Derechos Humanos, Ciper Chile, etc.; y también están aquellos espacios propositivos, como acuerdos.cl y su campaña “5 conversaciones para Chile” (www.5conversacionesparachile.cl), que a través del uso de internet propone la búsqueda de caminos alternativos para darle algo más de contenido a las campañas y al debate electoral.
Por eso, si usted vota, infórmese, lea, profundice más allá del slogan, la frase cliché o la belleza de la gigantografía; escuche a las voces disidentes, tome apuntes, súmese a nuevas iniciativas, promueva el diálogo crítico, presione para correr el marcador y no resultar nuevamente empatados a cero. Incluso, si decide no votar, por favor que esta opción consciente quede reflejada claramente y no sujeta a las especulaciones de los analistas políticos, que más tarde hablarán, en el mejor de los casos, de voto de castigo o de la flojera del chileno, para intentar, siempre dentro de una misma lógica: el por qué la baja asistencia a las urnas.
Por último, piense: Ni usted, ni yo, ¡nos merecemos tan poco!
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Bernarda Jorquera
Geógrafa de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Master en gestión de Sistemas Ambientales y Master en Políticas Sociales y Gestión Estratégica para el Desarrollo Sostenible del Territorio de la Universidad de Bologna, Italia, se especializa en gestión estratégica, gestión de proyectos de desarrollo con enfoque económico territorial ambiental. Con 10 años de experiencia ha trabajado en organismos gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil.


Nuevamente la fundación fue invitada a participar en el IV Seminario Internacional de Transparencia organizado por el Consejo para la Transparencia (CPLT) de Chile. La exposición se realizó en el centro de extensión de la Pontificia Universidad Católica el 24 y 25 de abril, contando con la presencia de académicos y expertos en temas de transparencia en educación, vivienda y periodismo, entre otros.
El seminario contó con la participación especial de Kevin Dunion, director ejecutivo del Centro para la Libertad de Información de la Facultad de Derecho de la Universidad de Dundee, Escocia, Reino Unido; quién se explayó sobre el acceso a la información y la transparencia; el desarrollo de sus políticas a nivel mundial y la forma como la ciudadanía las ha ido adoptando. Una de las problemáticas planteadas en el seminario fue el engorroso proceso de acceso y búsqueda de información para el usuario común. A raíz de este problema, se planea la necesidad de hacer más expedito el trámite sin necesidad de que la persona pierda tiempo, y asegurándole una información de calidad, con datos comprobables y fidedignos.
La exposición finalizó con el lanzamiento de un nuevo portal de transparencia, que busca centralizar y mejorar la gestión de las solicitudes de acceso a la información pública. También se procedió a la premiación de la primera versión del concurso desarrollado por el Consejo para la Transparencia, “TransparentARTE”, iniciativa que convocó a artistas nacionales que exaltaron a través de sus obras, el valor de la transparencia en el país.
La Fundación Ciudadano Inteligente participó con un stand donde los asistentes, conocieron más sobre la fundación; sus proyectos y avances en cuanto a herramientas web, además de resolver consultas relacionadas a cómo acceder a la información. El equipo encargado del stand estuvo a disposición del público asistente durante toda la jornada.
Por Gloria Arriagada
Durante esta semana, la Cámara Chilena de la Construcción aseguró que la Región de Antofagasta lidera el ranking del Índice de Actividad de la Construcción Regional (INACOR), al generar un aumento de 37,2% en doce meses.
Del mismo modo, por segundo año consecutivo, la región obtuvo el primer lugar en el Índice de Costo de Vida de Ejecutivos (ICVE) 2013 de la Universidad del Desarrollo, estimando el gasto mensual de un hogar ABC1 en $2.250.000, cuyo 40% se destina a gastos de vivienda (arriendo y servicios básicos).
Si relacionamos ambos indicadores, nos hace sentido que el rubro de la construcción aumente a pasos agigantados. Qué duda cabe que se trata de un gran negocio, se compra un inmueble y al poco tiempo ya se puede arrendar a la gran masa de ejecutivos que migra por labores mineras a la Región de Antofagasta.
Bajo este escenario, pareciera que Antofagasta se desarrolla sin tregua alguna, al igual que su gente y comunas aledañas. Lamentablemente la realidad y los índices de pobreza no dan cuenta de ello. Analicemos algunos puntos.
En primer lugar, encontramos que la única ciudad de la región que cuenta con un relleno sanitario en funcionamiento es Calama, el resto cuenta con vertederos municipales, cada vez más extensos, dada la creciente población que, además de trabajar, produce residuos sólidos domiciliarios.
Luego, está el parque automotriz, basta estar en ciudades como Antofagasta y Calama para notar que encontrar un lugar donde estacionarse, a la hora que sea, es una tarea que demanda un minucioso ejercicio de paciencia. Y así, suman y suman las emisiones de CO2.
Ahora, en cuanto a la mejora de espacios públicos, los diversos municipios tienden a invertir en plazas, paseos peatonales, remodelaciones del borde costero y, como Antofagasta, en la remodelación de un Estadio Regional del más alto nivel. Sin embargo, han olvidado invertir también en el manejo de los residuos y escombros que estas construcciones producen. ¿Cómo olvidar que a pocos días de inaugurarse el Estadio Regional se difundía que los escombros, archivos y mobiliario extraídos de las construcciones en remodelación, fueron a parar durante todo el período que duró la construcción, a las canchas aledañas?.
Al parecer Antofagasta relaciona sustentabilidad con grandes inversiones en energías renovables, seminarios para compartir ideas de sustentabilidad y costosas exposiciones en las que empresas muestran las tecnologías que les permiten ser ambientalmente responsables y dar sostenibilidad a sus procesos. Todo lo cual ciertamente contribuye al crecimiento, pero no necesariamente al desarrollo de la región.
Para dar un paso hacia la coherencia entre el costo y la calidad de vida en esta región, es necesario que la articulación de actores se dé en torno a cuestiones sencillas, pero que mejorarían la valoración que cada vecino y vecina hace del lugar que habita. En este sentido, calles con más basureros y en mejor estado, así como estacionamientos adecuados para las cientos de “camionetas mineras” que circulan, harían de las ciudades del norte un lugar más agradable en lo cotidiano.
La lógica de la territorialidad indica que sólo será posible darle sustentabilidad a la región en la medida que los organismos públicos y privados releven la participación ciudadana en la definición de sus inversiones. Ello, considerando que la misma persona que pasa día a día por varios hoyos en el camino de su casa al trabajo (ya sea a pie o en auto), difícilmente tendrá la disposición o el interés para ponerse a pensar en el desarrollo sostenible de la región, ya que sus necesidades básicas no están resueltas. Recordemos que la teoría de las necesidades de Abraham Maslow pone la autorrealización, la creatividad y la resolución de problemas en la cumbre de la pirámide.
El territorio, entonces, deja de tener un sentido únicamente geográfico y toma matices socioeconómicos y culturales que lo definen, y cuyos actores comprenden y experimentan diariamente, por lo que se hace necesario escucharlos e incorporar lo que dicen a los proyectos regionales. De este modo, la Antofagasta podría dejar sólo de crecer, para empezar a desarrollarse.
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Gloria Arriagada
Psicóloga de la Universidad del Mar y Magister en Gestión Integral de Proyectos de la Universidad Católica del Norte Se especializa en gestión de proyectos de desarrollo sostenible en la industria minera y en organizaciones de la sociedad civil, incluyendo aspectos como medioambiente, responsabilidad social, control de costos y gestión de presupuesto.
Por Patricio Contreras
Burnin’ and lootin’ es el título de la canción que da introducción a La Haine (1), película francesa de 1995. La canción, escrita e interpretada por Bob Marley and the Wailers. La película, dirigida por Mathieu Kassovitz y protagonizada entre otros por Vincent Cassel.
¿Cuántos ríos tendremos que cruzar para poder hablar con el jefe? es la retórica planteada, y la respuesta no otra que cargada de pesimismo: quemar y saquear. En otras palabras, no solo cuestionarse cuán difícil es participar, sino que además, que tan probable es que dicha participación surta efecto. La postura es radical, tal como El Odio, donde tras una noche de disturbios en París, producto de los golpes recibidos de parte de la policía, un joven árabe está en el hospital al borde de la muerte. En la misma revuelta, un policía pierde su arma de servicio, la cual termina en manos de los protestantes, particularmente en la de tres, un judío, un árabe, y un negro. La amenaza que sigue, es que si el joven golpeado muere, el arma será usada en venganza para dar muerte a un policía, cualquiera sea este. La decisión está tomada. Qué más tienen que perder, sino la vida.
Dos elementos icónicos del film, son, por un lado, el relato de un hombre que cae desde un edificio de cincuenta pisos, y que al pasar cada uno se repite a sí mismo, “Hasta aquí todo va bien. Hasta aquí todo va bien. Hasta aquí todo va bien. Lo importante no es la caída, sino el aterrizaje.” Por otro, en el divagar nocturno en las calles parisinas, los protagonistas se encuentran con un anuncio que dice “El mundo es tuyo”, a lo que uno de ellos le corrige, “el mundo en nuestro”, ya fuere porque el mundo le pertenece a quienes emiten el mensaje, enrostrándole a los avisados, que tienen el control, el poder, la propiedad; o porque desde ahora, desde que se corrige, le pertenece a ellos, a los insurgentes, a los que destruyen la propiedad.
En Chile, este año es de elecciones. En noviembre se elegirá a quienes gobernarán el país desde el Ejecutivo y el Legislativo. Nuestra construcción democrática post dictadura, en vista de la reiteración ininterrumpida del ejercicio ciudadano de sufragar, nos permite decir que vivimos en una democracia, con imperfecciones, pero democracia al fin: la posibilidad del debate y del consenso; o del debate y el disenso sin consecuencias catastróficas. Uno de los intentos por corregir el modelo imperfecto, es la promulgación de la ley 20640 sobre Elecciones Primarias (2). En junio, por primera vez, la ciudadanía, además, podrá decidir quién la represente en las elecciones de noviembre. La pregunta es, ¿cuán importante es esta nueva arista de participación?, ¿qué tanto influirá en los resultados concretos? La experiencia de la última elección municipal, donde entraba en vigencia la ley de Inscripción Automática y Voto Voluntario (3), nos dijo que, a los ciudadanos, los mecanismos formales de participación, nos importan poco y nada.
Podríamos estar en presencia de una crisis de representatividad, campo fértil para el surgimiento de populismo. El populismo clásico, se cimenta sobre la hostilidad hacia las elites, pues los de arriba controlan el poder y los dispositivos de representación, las instituciones son suyas y las emplean para repartirse los privilegios. En cambio, el populismo moderno se separa en alguna medida de ese radicalismo, no rompe definitivamente con las instituciones de la democracia representativa, las usa con frecuencia, pero mantiene una posición ambigua frente a sus ordenanzas. Se asocia hoy, sobre todo, con una expectativa de certeza y de poder firme, nostalgia del hombre fuerte. Los populismos contemporáneos pueden ser paraguas multiclasistas, pero coinciden en la búsqueda de firmeza frente a la angustia de la incertidumbre (4).
Hoy en día, en cuanto a la proliferación del uso de redes sociales, si miramos el vaso medio vacío, estas no son, sino, una medida alternativa y paliativa de acercamiento, de parte de los políticos hacia los ciudadanos, y de los ciudadanos hacia su ilusión de participar. No son medios formales, por lo que no causan efectos institucionales; además, guardan en sí mismas la volatilidad de la incertidumbre, en tanto en su mayoría, no es posible corroborar al emisor de información, produciéndose interminables loops de perfiles falsos; o el hecho de que cada quien opina lo que quiere, sin importar que eso importe o no a alguien, o lo que es peor, creyendo que sí importa, satisfaciendo así el ego. Estamos en presencia del círculo vicioso de la libre expresión, la libertad que es inerte.
Sin un cambio a la Constitución, al sistema binominal, a los quórums en el Congreso, a la centralidad del poder, a la Educación y Salud Pública –conceptos donde se incluyen la gratuidad y universalidad-, al sistema impositivo, a la propiedad de los recursos naturales, y a un largo etcétera; las elecciones primarias son la zanahoria antes que el garrote. El intentar cruzar los ríos, ha terminado en baños de sangre. Lo fue el Movimiento Obrero a comienzos del siglo XX, y lo es en el presente cuando en democracia post dictadura, decenas de personas han muerto a manos de las fuerzas policiales, al participar de la asonada popular exigiendo cambiar lo que se impuso por la fuerza antes que por la razón. La vía chilena al socialismo intentó los cambios desde el interior del sistema. Ya sabemos cómo terminó.
Hace algunos días, la comunidad Global Shapers Santiago, lanzó una campaña (5) que tiene como objetivo instalar la importancia, en la juventud, de la participación cívica en las próximas elecciones. Se trata de cápsulas donde algunos candidatos hacen un llamado a votar, sin importar por quién. Hace 18 años se estrenó La Haine, la edad suficiente para ser ciudadano. En lo que nos incumbe, ¿salir a votar, o salir quemar y saquear? La decisión es nuestra, ¿el mundo es nuestro? Lo que no podemos hacer es repetirnos hasta convencernos, que “hasta aquí todo va bien”.
(1) http://www.youtube.com/watch?v=k6tdBm2Gn-M
(2) http://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=1046533
(3) http://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=1035420
(4) http://www.letraslibres.com/revista/libros/la-razon-populista-de-ernesto-laclau
(5) http://www.youtube.com/user/GlobalShapersSCL
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Patricio Contreras
Administrador Público
Universidad de Chile
Por Joaquín Galdames
En el último tiempo hemos sido testigo de un conjunto de distintos tipos de movilizaciones en nuestra sociedad. Movilizaciones de carácter pro medioambiente, pro libertad de derechos y el movimiento estudiantil han sido ejemplos del empoderamiento ciudadano. ¿A qué se debe que la ciudadanía salga a la calle a presentar sus inquietudes?
A primera vista podría creerse que los altos índices de desigualdad presentes en la sociedad chilena motivan a los ciudadanos a salir a la calle. Esta idea, si bien tiene mucho de creíble, no es un factor gatillante debido a que hay temas que socialmente tienen un gran sentido de urgencia y no han tenido movilizaciones de alta convocatoria (aumento de sueldo mínimo, mejor atención de la salud en servicios públicos, etc.). El hecho de marchar por algo en particular es un proceso de ensayo y error que se va aprendiendo en el camino.
No es de extrañar que los movimientos sociales modifiquen sus consignas o sus estrategias de un comienzo. Por ejemplo, el movimiento estudiantil luego de instaurar en el inconsciente colectivo la frase “Educación Gratuita y de Calidad”, le sumó la idea asociada al fin del lucro en la educación superior. Como también realizó causa común con Patagonia sin Represas, instaurando así “Educación sin Empresas, Patagonia sin Represas”. Estas consignas también pueden ir cambiando su público destinario, según el mensaje o el lugar en donde se publique. Eso lo tuvo muy claro el movimiento estudiantil, cuando en la toma de la Casa Central de la Universidad de Chile se colgó un lienzo con la frase “La lucha es de la sociedad entera, tod@s por la educación gratuita.” Este mensaje tiene una connotación directa a toda la ciudadanía por dos principales razones. Primero por ubicarse en la calle principal de la capital del país. Segundo por el valor simbólico de tener ocupada la casa central de la principal casa de estudios de Chile.
En resumidas cuentas se puede sostener que los movimientos sociales son reflexivos en sí mismos, ya sea a la hora de dar su opinión respecto a un hecho en particular o para difundir la convocatoria mediante redes sociales y otros mecanismos. El hecho de aprender a marchar y movilizarse supone un continuo conflicto entre la política tradicional (política) y lo que plantea la ciudadanía mediante sus demandas (lo político). Hay un aspecto en juego que va articulando las demandas de los movimientos, las cuales pueden evidenciar desigualdades sociales de las cuáles no sospechábamos o perspectivas valóricas que se hacen necesarias discutir.
Entender lo político, es decir las manifestaciones ciudadanas, rompe con la idea que la política es un juego de clases dominantes, donde unos pocos eligen los destinos de la ciudadanía y la sociedad. La expresión institucional de la política puede representar una buena parte, y quizás la más resolutiva, pero es también el poder ciudadano de las marchas y las movilizaciones sociales las que permiten cambiar las cosas.
Personalmente, considero un error en donde algunos plantean la idea de que por no votar no se tiene derecho a opinar. El ejercicio ciudadano y de la movilización social se ejerce en cada minuto de nuestras vidas y es nuestro deber como ciudadanos el no dejar que la política sea un asunto de cuatro paredes, también tenemos un derecho a opinión el cual nos permitirá mejorar nuestras condiciones. La movilización es buena en sí misma porque es un ejercicio sobre nuestras vidas, en donde saliendo a la calle se muestra un proceso de cambio. Vamos aprendiendo respecto a qué cosas son importantes, ya sea para nuestro proyecto societal como individual. Ahora es el momento que no se debe ver el vaso medio lleno, ni medio vacío. Hay que intentar llenarlo.
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Joaquín E. Galdames Hernández
Estudiante de Sociología
Universidad Diego Portales.
Por Ricardo Bustamante
Se suele confundir en muchos sentidos a la sociedad civil organizada con los movimientos sociales. Y es que no hay que perder de vista que se identifica a la primera con el conjunto de organizaciones e instituciones cívicas voluntarias y sociales que fungen como mediadores entre los individuos y el Estado (Alexis de Tocqueville), lo que incluye a las ONGs, asociaciones y fundaciones, mientras que los segundos son actores políticos colectivos de carácter movilizador que persiguen objetivos de cambio a través de acciones generalmente no convencionales o contenciosas, y que para ello actúan con cierta continuidad por medio de un alto nivel de integración simbólica y un bajo nivel de especificación de roles (Salvador Martí i Puig).
Sin embargo, ambas definiciones y realidades pasan a planos posteriores cuando confluyen en un elemento en común, y es que buscan expandir y también allanar los límites que tiene el Estado con sus ciudadanos. Convivencia muy distante y dicotómica en Chile, en la práctica desde el quiebre institucional que significó el Golpe de Estado de 1973, sumado al paulatino distanciamiento de los gobiernos democráticos -desde 1990- con las demandas ciudadanas, como la descomposición de nuestro tejido social.
Es precisamente esa abultada deuda de los gobiernos chilenos, y por consiguiente del Estado en su totalidad, la que comenzó a destaparse – cual olla a presión – en el año 2006 y el 2011 con las demandas del movimiento estudiantil. Bandera de lucha y envión anímico-social que han sabido tomar últimamente, el movimiento sindical (portuarios, trabajadores del cobre, y otros) para exigir sus demandas.
En consecuencia, hoy podemos ver cómo los candidatos presidenciables comienzan a mostrar sus diferencias y/o matices en sus programas, sin poder soslayar las demandas ciudadanas expresadas en los últimos años. No obstante, la suspicacia se nos viene encima en este año electoral. ¿Esta incipiente apertura a las exigencias y reformas sociales (educación, sistema de pensiones, salud, y otras) provienen de la médula de sus convicciones? ¿O es sólo oportunismo político?
Muchos podrán señalar que las demandas sociales, hoy más que nunca, son presa de la utilización política de uno y otro bloque, sin embargo, pocos podrán negar que después de 23 años sea la ciudadanía – en la calle – la que está pauteando la agenda de nuestros futuros gobernantes.
Independientemente de los enclaves constitucionales que atentan contra nuestra democracia, léase, sistema electoral binominal, la existencia de un Tribunal Constitucional, o que sea legal romper huelgas con reemplazos, o el hecho de que un Congreso dividido no de espacio a reformas estructurales, la paulatina recomposición del tejido social y la renaciente pro-actividad de la ciudadanía es una realidad que llegó para quedarse. Eso sí, cuidando siempre su proceso organizativo y coherencia.
Prueba de que los candidatos comienzan a abrirse también a las demandas ciudadanas es que mayoritariamente han incluido en sus sitios webs apartados donde cada usuario puede ingresar sus inquietudes o exigencias para ver si son incorporadas dentro del programa de cada aspirante a La Moneda. Llamado a la ciudadanía que también podemos ver en iniciativas digitales (“5 Conversaciones para Chile”), que buscan hacer de puente entre los desafíos pendientes que plantea la sociedad civil y la agenda-país de nuestras próximas autoridades.
En Chile la ciudadanía ya dejó de ser un mero espectador.
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Ricardo Bustamante
Periodista de la Universidad Andrés Bello, Diplomado en Política Mundial (Universidad de Santiago) y en Democracia en América Latina (PNUD), Tesista de Magíster en Ciencia Política, Universidad Mayor. Se especializa en contenido socio-ambiental, gestión de prensa y generación de redes de contacto.